Del “tiempo perdido” y otros menesteres

Ah, el tiempo… ese transcurrir de minutos, horas, días, meses y años, momentos que pasan inexorablemente. Ya son casi 35 años de vida, y a pesar que he cumplido las metas profesionales que me había fijado desde un principio (gracias a Dios y a mi familia por todo su apoyo), siento que a nivel personal no es mucho lo que puedo contar:

  • En una reunión con amigos del colegio o de la universidad: “¿te acordás de cuando fuimos a X o Y sitio? ¿y a tal parte? Ah eso lo pasábamos muy bueno… definitivamente el colegio/la universidad fueron las mejores épocas de nuestras vidas”. Y yo pienso “me acuerdo de estudiar, de esforzarme mucho, de los viajes de la casa al lugar de estudio y de regreso, de compartir con algunos amigos, y pare de contar.”
  • En una reunión con otros amigos contemporáneos, recorrí el grupo mentalmente: “X ya tiene dos hijos, Y ya se casó hace unos años, Z ya cumplió dos años de novia con A”. Y yo pienso: “mi relación más larga fue de cuatro meses, hace diez años. Más allá de eso, nada.
  • En una conversación con LF: “Pero como eres un hombre sin experiencia…” (de convivir con una pareja bajo un mismo techo). Y yo pienso “eso es como el ciclo vicioso del recién egresado que busca trabajo, pero no se lo dan porque no tiene experiencia”.
  • En una conversación con una doctora: “Por su miedo al rechazo dejaste pasar diez años de tu vida”. Y yo pienso: “bale berga la bida, tiene toda la razón”

Y así, puedo contar varios momentos en que he llegado a la misma conclusión… que por perseguir las metas profesionales (y el miedo al fracaso, a lo cual tiene razón la doctora), descuidé mi parte social. Y no se trata de haber tenido una “vida loca”, pero sí haberme arriesgado más, haber disfrutado más, haber aprendido de la vida, haber “quemado las etapas”. Para más “inri”, todos los que conozco están de acuerdo en que antes de conocerme aparentaba ser muy reservado, antipático, muy serio o como dirían en inglés, un “unapproachable look” (y no es intencional: soy serio pero no antipático… o al menos no creo jaja), y obviamente eso no ayudó a que me relacionara más 🙁

Y todo eso está pasando factura ahora… y ni modo de devolver el tiempo. ¿Será muy tarde?

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– Andrés M.

Una respuesta a “Del “tiempo perdido” y otros menesteres”

  1. Jamás será tarde. Te lo digo como alguien que en los últimos 7 años ha cambiado de camino radicalmente unos tres veces. Mudarme a otro país, tener un hijo, cambiar mi carrera profesional (o abandonar la que había cultivado como otros lo ven)
    Nos metimos en la cabeza que la vida la tenemos que tener resulta para cuando tengamos treinta y pico, y que resuelta significa haber cumplido con la lista de chequeo.
    Nunca es tarde para hacer las cosas que uno quiere, ya sea porque eso es seguir haciendo lo mismo o intentar algo nuevo. Pero sin duda alguna para llegar hay que empezar por alguna parte. Así que si se trata de explorar una vida social es hora de meterse a hacer cosas sociales, un deporte, una afición , una clases, un algo. Y no se vale el gimnasio donde cada quien corre solo en su banda con audífonos puestos, es algo cómo unirse a un club de paseos, clases de canto, kickboxing. Si se trata de cambiar de escenario profesional entonces es hora de métele a ese LinkedIn o incluso explorar salir a otro aires.
    Este comentario ya de me alargó jajajaj.
    En resumen, no es tarde! Hágale, que el camino se pavimenta de lo que hicimos y no de lo que quisimos hacer. Tu eres tú único obstáculo.
    Besos y abrazos

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