Agradécelo todo…

A veces es tan difícil agradecer, cuando las cosas no salen como uno quiere o piensa. Quizá el día no haya sido lo que pensabas, algo que estuvieses haciendo no haya salido bien o tus sentimientos por esa persona no son correspondidos. Muchas razones para quizá quejarse o renegar de lo que nos falta… cuando realmente hay que agradecer por lo que se tiene. Hay que agradecer siempre: mañana será otro día, habrá una oportunidad de hacer las cosas de nuevo y algún día aparecerá esa persona que te quiera. De todo se puede sacar una experiencia que seguro te aportará algo en la vida.

– Andrés M.

Del “tiempo perdido” y otros menesteres

Ah, el tiempo… ese transcurrir de minutos, horas, días, meses y años, momentos que pasan inexorablemente. Ya son casi 35 años de vida, y a pesar que he cumplido las metas profesionales que me había fijado desde un principio (gracias a Dios y a mi familia por todo su apoyo), siento que a nivel personal no es mucho lo que puedo contar:

  • En una reunión con amigos del colegio o de la universidad: “¿te acordás de cuando fuimos a X o Y sitio? ¿y a tal parte? Ah eso lo pasábamos muy bueno… definitivamente el colegio/la universidad fueron las mejores épocas de nuestras vidas”. Y yo pienso “me acuerdo de estudiar, de esforzarme mucho, de los viajes de la casa al lugar de estudio y de regreso, de compartir con algunos amigos, y pare de contar.”
  • En una reunión con otros amigos contemporáneos, recorrí el grupo mentalmente: “X ya tiene dos hijos, Y ya se casó hace unos años, Z ya cumplió dos años de novia con A”. Y yo pienso: “mi relación más larga fue de cuatro meses, hace diez años. Más allá de eso, nada.
  • En una conversación con LF: “Pero como eres un hombre sin experiencia…” (de convivir con una pareja bajo un mismo techo). Y yo pienso “eso es como el ciclo vicioso del recién egresado que busca trabajo, pero no se lo dan porque no tiene experiencia”.
  • En una conversación con una doctora: “Por su miedo al rechazo dejaste pasar diez años de tu vida”. Y yo pienso: “bale berga la bida, tiene toda la razón”

Y así, puedo contar varios momentos en que he llegado a la misma conclusión… que por perseguir las metas profesionales (y el miedo al fracaso, a lo cual tiene razón la doctora), descuidé mi parte social. Y no se trata de haber tenido una “vida loca”, pero sí haberme arriesgado más, haber disfrutado más, haber aprendido de la vida, haber “quemado las etapas”. Para más “inri”, todos los que conozco están de acuerdo en que antes de conocerme aparentaba ser muy reservado, antipático, muy serio o como dirían en inglés, un “unapproachable look” (y no es intencional: soy serio pero no antipático… o al menos no creo jaja), y obviamente eso no ayudó a que me relacionara más 🙁

Y todo eso está pasando factura ahora… y ni modo de devolver el tiempo. ¿Será muy tarde?

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– Andrés M.

What if… (2)

  • No se hubiese creado aquel grupo en WhatsApp (que permitió tener tu número)
  • No hubiese pasado aquel temblor (la excusa perfecta para hablarte)
  • No tuviésemos en común el gusto por la cocina (la excusa perfecta para seguirte escribiendo)
  • No hubieses podido viajar o asistir ese día (cuando empezó lo mejor de diciembre)
  • No me hubieses dicho esas palabras por el chat (ese “leap of faith” que encontró eco)

But everything happens for a reason, and always at the right time. E ora ringrazio Dio per tutto ciò che ho vissuto con te.

Y sí, eres la respuesta 🙂 “Mucho, muy, bastante”.

– Andrés M.

Y sí…

… de esas imágenes que te identifican y te hacen pensar. No sé si es que uno espera mucho de las personas que uno quiere, o es que las personas son así, “es lo que hay” y toca acomodarse a (o conformarse con) eso. ¿Será que esa fue la “okay relationship” de este post? En fin, toca seguir en la lucha y que ojalá no me pase la de Moe 🙁

PD. A la persona que publicó las imágenes que adornan este post (espero que pase por acá algún día): ¡gracias por la charla por WhatsApp del otro día! (y que ojalá se vuelvan a dar). De vos sólo guardo mucha gratitud por todos los buenos momentos que pasaron, además de una admiración infinita por todo lo que has logrado… así que no me debes ninguna disculpa 🙂

PD2. Hace falta uno de estos:

PD3. (Spoiler: nota ñoña) Está muy chévere este editor de posts de WP5.0. Hasta lo anima a uno a pasar por acá jeje.

– Andrés M.

Alegrarse por el gozo de otros…

Hola a tod@s… jajaja si es que aun alguien pasa por estos lares 🙂

En la oficina, tres personas del equipo empezaron un diplomado en la Universidad (gratuito, ofrecido por un convenio con PacifiTIC) y están muy contentas de tener esa oportunidad. Eso me alegró mucho, y recordé la imagen que está en ese post… es rico saber que tus amigos y conocidos cumplan sus metas, crezcan tanto personal como profesionalmente o simplemente les pasa cosas buenas 🙂

En fin, un post corto para desempolvar esto, cortar un poco el pasto y de paso cambiar un poco el ambiente sad del blog jeje (aunque nada ha cambiado).

Saludos!

– Andrés M.

Sonder

Sonder

 

Hola!

Desde hace tiempo tengo esta imagen guardada en el escritorio, pensando en un post para subirla al blog (y para aprovechar a quitar las telarañas de por acá jeje). Me gustó la imagen y me hizo pensar que a veces he juzgado mal a las personas por no entender el hecho que relata esta imagen, que todos llevan una vida tan compleja como la propia y que eso hace que sus decisiones y motivaciones sean totalmente diferentes a las que uno espera/quiere/piensa. Sí, es algo que parecería obvio, pero bueno 😛

De igual manera, es sorprendente esa transición entre esa “ventana iluminada en la oscuridad” y convertirse en esa persona especial en la vida de alguien más (o en la de uno mismo). Aunque no crea estrictamente en el destino (creo que finalmente uno se lo forja), creo que algunas “casualidades de la vida” existen y te cambian la vida para bien (o para mal)… el hecho de cambiar un día de ruta o decidir caminar más lento o más rápido, puede significar el inicio de una cadena de sucesos que pueden llevarte a conocer el “amor de tu vida”, o que finalmente no lo conozcas. Eso es lo bonito del azar.

En fin, tenía este pendiente desde hace rato, y quería desempolvar esto por acá y hacer ping 🙂 Si todavía hay alguien que pase por aquí, saludos!

– Andrés M.

Y se fue el 2017…

Y bueh… llegó y pasó diciembre, mes de parranda y animación… y de los consabidos análisis y resúmenes de fin de año: qué se hizo, qué quedó faltando, qué va para los propósitos del año siguiente, en fin. Cuando me puse a pensar en el año que estaba terminando, por un momento me sentí como el de la foto de arriba (aunque ni sé qué tipo de pan soy jaja)… no sé, sentía que el año había pasado en vano y que no había hecho nada importante 🙁 La verdad no soy muy de propósitos o resoluciones de año nuevo (si mucho no pasó de 1920×1080), pero al principio sí quería hacer dos cosas al menos: seguir estudiando (aunque ya no algo tan formal como una maestría, pero sí un diplomado o un curso) y salir a vacaciones… la ñapa hubiese sido terminar acompañado el año 😛

Después de meditarlo un rato y entendiendo porqué no hice lo que tenía planeado (sí hice algunas capacitaciones de crecimiento personal y profesional -¡gracias Icesi!-, pero la que quería no la abrieron; en cuanto a las vacaciones, no creí conveniente salir este año por algunas razones laborales), me di cuenta que el año pasado no pasó en blanco:

  • Trabajé en la “vena culinaria” que descubrí y que heredé de mi mamá, haciendo comidas y postres. Es una actividad que disfruto bastante y bueno, creo que no se me da tan mal. Mi graduación, hacer ravioli desde cero para el día de la madre y un cerdo al horno con salsa de vino para el aniversario de mis padres 🙂
  • Las capacitaciones de crecimiento que mencioné antes me sirvieron para trabajar en algunos temas, en los que he estado trabajando poco a poco pero avanzando.
  • Me atreví de nuevo a salir con alguien después de muchos años, y aunque las cosas no se dieron, quedaron buenos recuerdos.
  • Haber conocido nuevas personas que de una u otra manera me han aportado a nivel personal y profesional.
  • Retomé el blog jaja, el cual ha sobrevivido dos hackeos 🙁

Y por supuesto, agradecer a Dios por otro año que tengo mi familia y mi trabajo 🙂

Creo que hay que más que sentirse mal porque no salieron muchas cosas, hay que agradecer por las que sí salieron, por pequeñas que sean. Lo bueno es que llega otro año lleno de oportunidades, y bueno, nunca es tarde para hacer lo que se quiere.

En fin, para los que pasan por aquí, gracias por leerme y dejar su rayón, así suene muy de la década pasada jeje. Saludos!

– Andrés M.

La misofonía y yo

Hola!

Y bueh… por acá reportándome de nuevo por estos lares 🙂 Hace poco estuve leyendo un post de Reddit y me identifiqué con alguien que hablaba sobre el ruido molesto de la gente cuando mastica con la boca abierta. Para el que no lo sepa, si les molestan más de lo normal sonidos cotidianos como sorber, hablar con la boca llena, eructar, etc., están sufriendo de un comportamiento llamado “misofonía“.

Durante mucho tiempo pensé que ese comportamiento mío eran solo “ganas de joder mías” (aunque lo reconozco, yo soy “lleno de pendejadas”, eso es tema de otro post), pero recientemente descubrí que era algo que es un “mal” que aqueja a muchas personas… y es algo que no es fácil de controlar. Para mí, estar en una mesa junto con alguien que está sorbiendo o que habla con la boca llena (que más allá de ser ruidos molestos de por sí, son acciones que son de mala educación/etiqueta -excepto en Japón, ya lo sé, pero no estamos allá-) me genera mucha molestia, y uno no entiende porqué la gente se ofende cuando uno intenta hacer la corrección (de manera muy diplomática por supuesto, para evitar herir susceptibilidades). Los argumentos que suelen relucir son “pero es algo normal”, “está caliente”, “sólo te molesta a vos”, “vos siempre con ganas de molestar” (jaja aunque reconozco que esta me la he ganado a pulso 😛 ). En fin, al final toca morderse la lengua y disimular la molestia tapándose el oído o intentando poner atención a otros ruidos menos molestos.

El problema con la misofonía en mi caso es que va un poco más allá de los ruidos que pueden considerarse como “falta de educación”, como por ejemplo el latido (ladridos) de los perros, los intentos de tarareo de las personas, un televisor o un radio a todo volumen, entre otros… y es que cuando eso se mezcla con que a veces uno oye más de lo normal, se vuelve más complicado 🙁

Así que, querido lector, si conoces a una persona que sufre de misofonía, no lo mires como una persona que sólo quiere molestar e intenta ponerte en sus zapatos. Obviamente hay ruidos normales que no se pueden evitar, pero hay otros que por pereza o falta de educación sí, y se pueden corregir sin mayores inconvenientes.

En fin… vuelvo a pasar por acá con el machete a cortar el pasto. Gracias por visitar! 🙂

– Andrés M.